domingo, 18 de noviembre de 2007

NO PASARÁN O NO DEBIERAN PASAR


Este ha sido un sábado agitado en las calles de Barcelona. Se han producido serios enfrentamientos entre la policía y manifestantes que querían protestar por la muerte el sábado pasado en Madrid de un joven, a manos de un grupo organizado de neonazis.

No me parece mal que se salga a la calle para mostrar el rechazo a una muerte inútil, gratuita, execrable. Lo peor –si la muerte de una persona no fuera ya especialmente grave- son los motivos que empujan a estas bandas a lanzarse contra todo y todos los que no son como ellos, por su color de piel, sus orígenes, su religión u orientación sexual.

La impune exhibición de símbolos nazis y banderas preconstitucionales, no deberían ser permitidas por ley.
No se puede apelar a la libertad de expresión como cajón de sastre para cubrir intenciones que nada tienen que ver con la libertad.

Se convocan marchas y manifestaciones contra inmigrantes, esto es, contra personas. Este sólo motivo, la movilización contra personas, no tiene encaje alguno en la Constitución. Otra cosa sería manifestarse contra la Ley de Extranjería o una decisión gubernamental que hipotéticamente pueda lesionar intereses o herir sensibilidades de gentes con la piel excesivamente fina.

Las bandas de extrema derecha y de matriz nazi-fascista, están campando a sus anchas desde hace demasiado tiempo. Este fenómeno es está escapando de las manos de los responsables políticos que deberían prestar más atención a lo que sucede en nuestras calles.

Es preciso investigar a estos grupos, saber quién los adoctrina, quién mueve los hilos de estas tramas.
Hay que actuar antes de que sea demasiado tarde y este fenómeno coja dimensiones más difíciles de controlar y erradicar.

Las nuevas tecnologías – en concreto Internet- son un arma para estas camadas. En España existen más de 100 páginas Web que hacen apología de la violencia, que adoctrinan a los seguidores y reclutan a nuevos adeptos. No es posible que el Estado no se provea de mecanismos legales para combatir este tipo de violencia, homologable a la violencia terrorista de cualquier otro signo.

El desamparo en que han quedado algunos inmigrantes que han padecido la violencia fascista, no es propia de un Estado democrático y avanzado como pretendemos ser.

Recientemente he visto en la televisión a un joven de raza negra tetraplégico por una paliza que recibió, quién empujaba la silla de ruedas era Esteban Ibarra de la Fundación contra la intolerancia.

Es bien curioso que tengan que ser las ONG quienes socorran a estas víctimas. Mientras los políticos, están de precampaña. Estos problemas no están en sus agendas.

No quiero terminar sin repasar a los que se manifiestan en contra de los violentos. Creo que las organizaciones que promueven movilizaciones contra la violencia fascista, harían bien en apartar de su seno a determinados grupos, que aprovechándose del anonimato que les proporciona la multitud, aprovechan para provocar altercados como los de Barcelona.

Los conocidos como antisistema, que se aprovechan de las libertades que este les proporciona, deben ser apartados de cualquier plataforma cívica que legítimamente quiere expresar su rechazo a la xenofobia, el racismo y la intolerancia.

La presencia consentida de grupos violentos en el seno de estos movimientos, deslegitima sus propósitos y fácilmente la ciudadanía puede confundir una parte por el todo, inhibiéndose de participar.

1 comentario:

pichulonco dijo...

nosotros los PUNK siempre hemos estado luchando contra los nazi fascistas y siempre lo haremos