miércoles, 2 de enero de 2008

RESUELLOS DE ESPAÑA




Con el año que ha finalizado es casi obligado hacer un poco de repaso de lo que este nos ha deparado y que por lógica marcará el calendario del año que entra.


Atribuyo a la lógica la relación de lo pasado con lo venidero, aunque en este país nunca se sabe lo que va a pasar, ni a ciencia cierta por dónde van a ir los tiros. Lanzar previsiones es algo que en España suele jugar malas pasadas.

Hemos concluido la peor legislatura del periodo democrático, una legislatura que ha estado repleta de escaramuzas, broncas, insultos y malas artes.

Aunque el Gobierno y el partido que le apoya hubiera querido o sabido hacer las cosas de otra manera, pocas cosas hubieran cambiado.

La derecha española está genéticamente incapacitada para dejar el poder por el expreso deseo de la voluntad popular. Sus hábitos democráticos son epidérmicos, no han calado en sus vísceras, su ADN le hace refractaria a los usos y costumbres de la cultura democrática. Son demasiados siglos de blandir el garrote en una mano y el crucifijo en la otra.

Se han anunciado elecciones generales para el próximo día 9 de marzo. Hay quienes dicen que el joven Rodríguez Zapatero puede no ganar estos comicios. Todo parece indicar que su triunfo no sería por goleada.Ya veremos, hay opiniones para todos los gustos. Personalmente, aunque me haya decepcionado en muchas cosas, apostaré por él. Haré mía aquella frase de Indro Montanelli que pronunciaba cuando había elecciones en Italia y quería reflexionar desde las páginas del periódico para el que escribía: “en esta ocasión, me taparé la nariz y votaré a….”. Bien, pues yo en esta ocasión me taparé la nariz y apostaré por el PSOE. A esto se le llama voto útil.

Vivo con suma indignación y profundo asco, las demostraciones de fuerza y los desafíos que la Conferencia Episcopal plantea al gobierno. La Iglesia española no ha digerido ni aceptado el papel que le asigna la Constitución. La pérdida de dominio espiritual, a pesar del trato de privilegio tanto económico como de reconocimiento de su peso en la sociedad, que en muchos aspectos vulnera la Constitución.

Hasta hace pocos años, En España íbamos siempre detrás de los curas, unas veces, con un garrote y otras, -la mayoría- con la cabeza gacha y el cirio en la mano.

Ya va siendo hora de que se ponga remedio a esta situación de privilegio de la Iglesia, si el estado español es aconfesional, la posición de privilegio que se le dispensa a la Iglesia.

A esta gente por mucho que se les dé nunca tiene suficiente, siempre quieren más, son insaciables.

El giro ultramontano que está experimentando la Conferencia Episcopal y que tiene su máximo exponente en estas manifestaciones de “masas”, tanto en manifestaciones contra la Ley de matrimonios entre personas del mismo sexo, o bien la última en favor de la familia, con una nutrida representación de purpurados y seguidores de lo más rancio y reaccionario.

Llaman la atención las declaraciones de un obispo canario sobre los abusos a menores. En recientes declaraciones, este autorizado miembro de la Conferencia Episcopal, no tuvo ningún reparo en decir que son las niñas de diez o doce años las que provocan con su actitud. No quiero hablar de los casos de abusos que se producen y han producido por sacerdotes, seguramente estos han sido víctimas de perversas y abyectas criaturas de diez o doce años.

Esta cacatúa prostática con báculo de obispo, tiene un serio problema, y no es otro que su subconsciente que le ha traicionado: Las niñitas (o niñitos) de tierna edad despiertan sus bajos instintos.

Votando en Catalunya uno tiene la ventaja de poder hacerle un soberano corte de mangas al bipartidismo, sin embargo, por convicción, por pasión y por otras muchas cosas, las otras opciones que se me ofrecen, no merecen mi confianza, no son las mías.

Algunos comentaristas, desde diferentes medios de comunicación, extienden la idea de que para el ciudadano de Catalunya, poco importa quien gane las elecciones. Estos comentaristas, sostienen la idea de que el ciudadano no espera grandes cambios tanto si gana el PP como si lo hace el PSOE.

Se pretende hacer calar la opinión de que para los intereses de Catalunya, tan perniciosa es la derecha como la izquierda españolas.

¿Hace falta recordar la última legislatura de Aznar?, ¿no estarán intentando estos agoreros extender la idea de que cuanto peor mejor? A nadie se le escapa la matriz ideológica de quienes sostienen y difunden semejantes opiniones.

Existe la idea de que una relación hostil, a cara de perro, sostenida a lo largo del tiempo, con aquello que simplistamente se empeñan en denominar “Madrid”, provocaría un importante aumento de esa corriente de desafección de los catalanes hacia España, engordando el independentismo.

Ya sé que votando al PSOE, visitaré con más frecuencia al médico de cabecera para que me recete antiácidos, pero en esta ocasión, este es el mal menor: “antes partío que doblao”. Alternaré las copitas de aguardiente Machaquito con el cava, el vino de Chiclana y los antiácidos.

La legislatura que estamos dejando atrás, ha aprobado leyes de profundo calado social y de reconocimiento de derechos civiles sin precedentes en este país y en muchos otros de nuestro entorno. Otra cosa es la forma poco meditada y alegre de repartir subsidios y ayudas, que crean unos derechos adquiridos de difícil cumplimiento en épocas de recesión económica. Habría sido quizás más prudente, relacionar la inversión pública con fines netamente sociales, a la creación de puestos de trabajo. No puedo dejar de hablar del magnífico Ministro de Sanidad Bernat Soria que hará posible dejar atrás la dichosa frase que hizo historia: “que inventen ellos”.

Su apuesta por la investigación y la participación de centros españoles en ensayos clínicos que posibilitarán que nuestros pacientes oncológicos puedan beneficiarse de los avances más recientes de terapias anti cancerosas.

Las políticas de empleo vigentes, siguen castigando a los jóvenes, que ante la ausencia de reglas siguen subempleados, víctimas de un sistema que les niega los derechos más elementales, tanto en lo laboral como en el acceso a la vivienda en condiciones asequibles a sus posibilidades.

De infraestructuras casi mejor no hablar. Ha llegado el AVE a Valladolid y a Málaga. A Barcelona no ha llegado ni se le espera, por el momento.

Del caos del servicio de cercanías de RENFE en Barcelona, tampoco voy a hablar, sería ocioso volver a la carga de nuevo, lo que me llevaría a nombrar a la Señora Ministra Doña Magdalena Álvarez. Mis lectores y yo, no merecemos que esta necia, soberbia, lenguaraz e inútil ministra nos amargue unas fiestas tan entrañables. Estoy convencido de que muchos de sus compañeros de gabinete, sienten vergüenza ajena cuando la oyen hablar.

En clave local o más casera, toca hablar del apagón de Barcelona, del incendio que dejó sin electricidad el Hospital de la Vall d´Hebrón, del incendio que pudo acabar en tragedia del Hospital Germans Trias de Badalona, aunque su gerente y la Consellera Marina Geli se empecinen en decir que no pasó nada.

El Conseller d´Interior Joan Saura, impuso calma y sosiego con sus palabras: “el fuego en sus inicios era pequeño”. Desde que oí esta afirmación profunda, meditada, fruto de un exhaustivo análisis de la situación creada, me siento mucho más inseguro.

En un parte de la sociedad civil catalana, existe la impresión de que las cosas no van bien y que incluso algunas van un poco peor.

Algunos de los cargos nombrados para llevar adelante la gestión de algunas instituciones públicas, no dan la talla y enmascaran con sobervia y autoritarismo sus lagunas, su falta de capacidad.

Los cambios de gobierno deben marcar una diferencia, tanto en el fondo como en las formas; esta diferencia no ha sido percibida en nuestro caso y se echa más en falta cuando hemos anhelado este cambio durante tanto tiempo.

4 comentarios:

berrendita dijo...

Pues en varias cosas seguimos de acuerdo, mi querido amigo. Yo también acudiré a las urnas y también apostaré por la rosa roja, aunque de buena gana le quitaba pétalos hasta dejarla en cueros. La legislatura que concluirá en marzo ha sido una vergüenza para los de a pie, que hemos visto con sonrojo como tirios y troyanos se arrojaban los trastos a la cabeza, para bochorno de quienes preferimos hacer de la tolerancia la biblia de nuestro día a día.

Yo también soy iglesia, y me ha alegrado ver que la concentración de Madrid no ha estado tan respaldada como algunos creen, ya que sólo ha estado impulsada desde el sector más reaccionario. Y claro que apuesto por la familia, pero en mi concepto de familia también caben dos padres, dos madres, un divorciado tres veces y todo lo que quiera convivir en paz debajo del mismo techo.

Y, por último, me confieso: el Machaquito sobre los restos de un café es una de mis debilidades históricas, probablemente heredada de mi tío Lili.

Pues que viva el Machaquito!!

José Luis López Bulla dijo...

Dices, Berrendita, que "eres tu también Iglesia". Yo no. Pero amigos míos lo fueron (Alfonso Carlos Comín y el padre García Nieto). También lo fueron de mi cofrade Despertaferro. Pues bien, ¿no parecería conveniente volver a poner en marcha el diálogo entre creyentes y no creyentes con bases nuevas? Por cierto, sé del malestar que la iglesia luterana española tiene contra el monopolio irascible e infundando de los altos funcionarios eclesiales católicos. Decidme algo. Viva Rute.

manuel allue dijo...

No entro en lo de la Iglesia porque me pongo nervioso. Pero sí en lo del anís Machaquito y en lo de votar PSC tapándose la nariz. Al trapo del anís ya ves que hemos entrado, Despertaferro, viciosos como somos. Y al tópico de taparse la nariz para votar lo conveniente hay que entrar, aunque nos cueste una sinusitis (o lo que sea que pueda pasar).

Pero en serio, ando preocupado porque dentro de dos meses podemos tener un disgusto. Y voy a releerme algún fragmento subrayado de "La aznaridad" para irme preparando.

DESPERTAFERRO dijo...

Manolo: Por el bien de todos, espero que se imponga la sensatez y el PSOE gane (o sea capaz de formar gobierno). En mi post menciono lo dura que ha sido esta legialatura, lo que ha provocado que detrás de tanta bronca, no se hayan visualizado las leyes y medidas que este gobierno ha llevado llevado a buen puerto. Con todo el guirigai de la derechona, los obispos y el poder judicial, se han hecho cosas.
Lo que más me preocupa es la abstención que aún perjudicando a todos y a todas, puede jugarnos una mala pasada.
La vuelta de la derecha al poder, supondría una gran retroceso, pués con el hambre atrasada que llevan, entrarían a matar directamente, cargandose todo lo que han hecho los sociatas.
No habría pañuelos suficientes para secarnos las lágrimas.