jueves, 31 de enero de 2008

DR. LUIS MONTES




En el Hospital Severo Ochoa de Leganés están de celebración. Tienen sin embargo, el sabor agridulce de la victoria, una victoria que pone de manifiesto que la verdad acaba reluciendo por encima de los nubarrones de la insidia, la mentira y la calumnia, alentados por intereses inconfesables.

La sentencia judicial que ha eximido al Dr. Luis Montes de los graves delitos que se le imputaron a instancias de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, por medio de su entonces Consejero Sr. Lamela, basándose en una denuncia anónima, que poco más o menos decía que en aquél hospital, se practicaban sedaciones irregulares a los pacientes terminales; es decir, que se practicaba la eutanasia activa.

El Doctor Luis Montes ha tenido que pasar un calvario. Se ha puesto en cuestión su ética y su solvencia profesional.

El gobierno que preside Esperanza Aguirre, ha querido cercenar y criminalizar sin ningún tipo de escrúpulo una forma de entender la sanidad pública.

Cuando estalló esta crisis en el Hospital Severo Ochoa, la Consejería envió allí a un gerente de su confianza para “poner orden” para limpiar aquel hospital de gentes que no obedecían al modelo que ella entiende de salud. Muchos fueron los médicos depurados, desafectos al régimen de Doña Esperanza.

En el hospital de Leganés había un plantel de buenos profesionales, comprometidos con su profesión y con la comunidad a la que servían. No les movía ningún otro interés que prestar un servicio de salud público y de la máxima calidad posible.

Ayudar a morir con dignidad a un ser humano, prestándole la ayuda farmacológica necesaria para que sus últimos momentos sean de sosiego, y el tránsito de la vida a la muerte no sea un calvario para el enfermo y sus seres queridos, es un acto que se justifica por si mismo. Aliviar el dolor, si no se puede curar la enfermedad, es un compromiso que adquiere el médico cuando hace el Juramento Hipocrático.

Una vez impuesta la verdad judicial, quedando el Dr. Montes fuera de toda sospecha, queda pendiente la reparación moral que se le adeuda por parte de quienes lo han señalado con el dedo, de quienes lo han acusado de prácticas criminales.

¿Esto va a quedar en nada? ¿No va a pedir perdón ningún responsable político?
Esperanza Aguirre ya ha adelantado que no tiene que pedir perdón ni disculparse por nada. ¿Dimisión de Lamela? Esto sería pedirle peras al olmo.

El Dr. Montes ya ha anunciado que va a querellarse contra todos aquellos cargos políticos que fueron a por él. Quiere con toda la razón que libre de toda sospecha, los instigadores de su linchamiento moral y profesional paguen sus culpas.

Detrás de toda la campaña que se urdió, contra Lamela y otros médicos del Hospital Severo Ochoa se perseguían otros objetivos, querían matar varios pájaros de un solo tiro


En primer ligar, los intereses políticos del PP están en contra del actual modelo de Sanidad Pública. Los intereses de esta gente van por otro lado. Son firmes partidarios de la privatización, de pasar la gestión de estos centros a manos privadas y clientelares.

Esto supone en la práctica la pérdida real de derechos consolidados por parte de los ciudadanos. Al externalizar la gestión, no se ejerce desde el poder político un control de la calidad de los servicios que se prestan.

De estas pérdidas de calidad en los servicios aquí en Catalunya ya sabemos un poco, hemos probado esta medicina. Agestión pura y dura de servicios sanitarios públicos por gestores privados.

Existe otra causa en toda esta cruzada que a mí entender se les ha escapado o han omitido voluntariamente en muchos sectores políticos y periodísticos. Quiero referirme al debate que cada vez toma más cuerpo en el seno de la sociedad: la eutanasia.

El sector más reaccionario de la derecha junto a la jerarquía católica, han querido con este asunto dar un serio toque de atención a todos los implicados, es decir, los afectados por la enfermedad terminal y quienes tienen que tratar los síntomas y hacer del traspaso un momento lo más pacífico posible.

No están dispuestos a transigir en este, para muchos, controvertido tema. La sociedad civil está a la defensiva ante la reivindicación de un derecho como es el de la muerte digna, y la palabra sedación, el hecho de aliviar el dolor lo van a criminalizar hasta extremos inimaginables hace unos años, judicializando cualquier acto terapéutico que suponga disminuir el nivel de conciencia de un individuo en fase terminal de su vida y de su enfermedad. Apañados estamos.

4 comentarios:

José Luis López Bulla dijo...

Muy cierto todo lo que dices. Ahora bien, siempre creí que la batalla que ejemplarmente llevaron el doctor Montes y sus compañeros no fue apoyada convenientemente, excepto por la gente de Leganés. Esta era una batalla de toda la profesión en España, de todos los sindicatos, de todos los progresistas,,, y, no obstante, quedó un tanto desangelada. Más todavía, cuando se habla de laicismo (y la batalla de don Luis era también eso) los laicos estuvimos a la Luna de Llavaneras, perdón de Valencia. En todo caso, merece que mañana (sábado) alcemos nuestra copa a la salud de nuestro querido amigo el doctor Montes. Hata mañana, Pepe Luis (desde Pineda de Marx)

manuel allue dijo...

Feo asunto el del doctor Montes. Y no voy a decir "como siempre" porque no sirve para nada. Revuelta anda la sanidad española y, a río revuelto, ganancia del PP.

Buen desayuno mañana, a ambos.

DESPERTAFERRO dijo...

Tito: Los apoyos que concitó la maniobra de acoso y derribo contra el Dr. Montes y sus compañeros,sólo fué puntual y testimonial. Ahí faltaron reflejos y muchas otras cosas (p.e.: cojones)La izquierda política no dudó en salir al paso momentaneamente, después esperó a ver lo que pasaba.
Los sindicatos, tres cuartos de idem (Montes es de CC.OO)
Era el momento de trabar un movimiento cívico que diera respuesta a lo sucedido y aprovechando el clima creado por la caspa tanto seglar como ensotanada, abrir el debate sobre la eutanasia y la dignidad del ser humano ante el hecho de la muerte.

DESPERTAFERRO dijo...

Manolo: la sanidad española siempre ha estado un pelín revuelta, con periodos de más enervamiento.
Lo de Montes es otra cosa, ahí se mezclan otros intereses. Los de las clientelas del PP que están por la privatización más o menos solapada y los de la caspa ensotanada que quiere dar un toque de atención a los que quieran abrir el melón de la muerte digna( léase eutanasia) tanto activa como pasiva.
Los únicos que han estado en todo momento al lado de Montes y sus compañeros, han sido los vecinos, los que quieren defender la sanidad pública y un modo determinado de entender la sanidad como servicio a la ciudadanía.
Los usuarios han tenido el olfato y la visión de lo que ahí se pretendía hacer por parte de Lamela,Aguirre y otros. La denuncia de irregularidades fué sólo una excusa para entrar a saco en aquél hospital y descabezar a todos los responsables que resultaban incomodos para los intreses del PP y su red clientelar.