El tono y el contenido de las declaraciones de los
responsables sanitarios catalanes cada día es más osado y falto de matices en
cuanto a sus verdaderas intenciones e intereses.
Hemos pasado de decir que recuperaremos lo perdido cuando
amaine el temporal de la crisis a decir sin ningún sonrojo que lo que hay que
hacer para hacer sostenible el sistema es contratar pólizas privadas de salud.
El conseller Boi Ruiz, hombre gris donde los haya, ha
accedido a este cargo con la finalidad de liquidar de una vez y por todas el
sistema público de salud tal y como lo conocemos. Artur Mas fue quien le nombró
y no está acusando electoralmente el desgaste de haber tomado ciertas medidas.
Los suyos y los que no son los suyos le siguen. Seguramente la imagen de
gobierno fuerte que transmite es bien vista por el electorado que después de
vivir los siete años de tripartito quedó más que asqueada de palabrería hueca
que no se materializaba en políticas concretas, con el agravante de que las
políticas acertadas –que las hubo- no tuvieron trascendencia por la pésima
política de comunicación de aquellos gobiernos. Pero esta es otra cuestión.
El manoseo interesado de las políticas sanitarias viene
de lejos y en ese manoseo han participado todos o casi todos los colores
políticos, siendo los principales partidos CiU y PSC-PSOE los que han entrado a
saco y sin miramientos en las instituciones de gobierno de las instituciones
sanitarias para interferir en ellas constituyéndose en verdaderos grupos de
presión. Este era un bocado muy apetitoso para no fijarse en él y dejarlo solo
en unas manos, había que repartir, cambiar cromos en definitiva y es lo que se
ha hecho a lo largo de años sin ningún miramiento, sonrojo o la más mínima
traza de escrúpulo.
Nombres como Josep Prat i Domènec, Francesc José Maria,
Josep Abelló Padró, Germà Gordó Aubarell, Xavier Trias Vidal de Llobatera…. Y
muchos otros que ocupando cargos de menor nivel han estado contribuyendo a lo
largo de muchos años al saqueo continuo y sostenido de la sanidad pública.
La estructura jurídica y organizativa que desde el
traspaso de competencias sanitarias se ha dado a la sanidad catalana ha ido
encaminada precisamente a crear un marco idóneo en el que el chanchullo y el
clientelismo político así como la
endogamia pudieran obtener jugosos beneficios.
Allá en los años ochenta siendo Xavier Trias el conseller
de sanidad, creó el Servei Català de la Salut, (hoy CatSalut) con la función
específica de ser un comprador de servicios a terceros a través de conciertos (servicios de
lavandería, catering, seguridad, limpieza y muchos otros) con la posibilidad
real de hacer subcontratas, que es una forma de perder la pista y el control al
dinero público. El lector puede imaginar de cuantos millones podemos estar
hablando.
El número de hospitales comarcales que integran el mapa
sanitario catalán (XHUP) ha dado lugar a
la creación de patronales como el Consorci Hospitalari de Catalunya i la Unió
Catalana d’Hospitals en las que políticos procedentes de CiU o PSC-PSOE
dirigen, creando una nueva casta de directivos procedentes de la política que
no en pocas ocasiones han desembarcado en el Cat salut o el ICS a intentar
“poner orden” aplicando métodos empresariales modernos en la gestión. Esto no
ha hecho más que hinchar las plantillas y las nóminas.
El desembarco de esos tiburones que iban a solucionar en
dos días lo que seguramente se había desarreglado a lo largo de décadas, ni qué
decir tiene que lo único que han hecho es cobrar y medrar.
Así las cosas podemos llegar a la conclusión que han
puesto una manada de lobos a vigilar los rebaños de ovejas, veamos…
President del Institut Català de la Salut: Josep Prat Domènec. Ingeniero naval. Procede del sector sanitario privado. Entre 1998-2003
fue director del Servei Català de la Salut. Fue director general del grupo
“d’Assistència Sanitària i Social” (SAGESA). Hasta ser nombrado presidente del
ICS ha sido director general de “Innova Grup d’empresses” SAGESA forma parte de este grupo, además
desde 2009 es consejero del grupo sanitario USP Hospitales (United Surgical
Partners). Dado el curriculum de este personaje es más que probable que incurra
en algún tipo de incompatibilidad.
Josep Abelló Padró: (PSC-PSOE) Exalcalde de Reus.
Presidente del Consorci Hospitalari de Catalunya. Ha procurado siempre colocar
en altos cargos del Cat Salut y del ICS a gente de su confianza procedente del
SAGESA. Es el caso de Francesc José María, que fue gerente del ICS y acabó
defenestrado por Marina Geli, Consellera de Salut, debido a fuertes
divergencias, lo que motivó su cese fulminante a modo de ajuste de cuentas a
Abelló.
Queda claro que el debilitamiento de la esencia pública
del ICS ha ido progresando a lo largo de los años, infiltrándose en él
personajes de lo más variopinto con una coso en común entre todos ellos.
Ninguno albergaba buenas intenciones con respecto a esa institución.

En la órbita del gobierno de Mas hay gentes poco
conocidas que siempre han actuado en la sombra ejerciendo de hombres de
confianza de Mas como es el caso de Germà Gordó, actual secretario del gobierno
y que ha sido el gerente de CDC durante la etapa que han estado fuera del
poder. Hombre de larga carrera en la administración catalana que conoce los
intríngulis del poder, actúa como oteador de posibles compradores de una o varias
porciones del pastel ICS.
Lo que resulta más escandaloso es la falta de respeto al
Parlamento, a las instituciones y a la Constitución. Es tan grande e insaciable
la voracidad de estos depredadores de lo público que han olvidado las formas,
los tempos y la más mínima decencia democrática. Tal falta de decoro
democrático ha provocado sonrojo en el mismo Jordi Pujol que no ve con buenos
ojos esta forma de desmantelar lo público, para ello, él tenía más elegancia.