martes, 1 de abril de 2008

EL ESTADO, BONO Y LA MADRE QUE LOS PARIÓ


Sin sobresaltos y sin salir del guión previsto, hoy se han constituido las Cortes generales que darán paso a una nueva legislatura.

Finalmente José Bono ha sido elegido presidente. Espero que tengamos que lamentarlo poco. Este hombre es incapaz de estar callado y con una acusada tendencia a excederse en sus comentarios y declaraciones.

Algún malpensado cree y va diciendo por ahí, que este cargo le va que ni pintado, pues el papel de Presidente de las Cortes, obliga a ser muy cauto en lo que se dice y hace.

No sé si este hombre será capaz de estar callado y dejar de ser el látigo de los que no piensan como él.

Seguramente quién pensó en él para esta cargo, creyó que sería la única manera de mantenerle amordazado, controlado y políticamente neutralizado.

Encontraremos a faltar el buen talante de Manuel Marín, este manchego que parece belga, que ha tenido un papel nada fácil en la pasada legislatura pero que se ha mantenido en su sitio, diciendo siempre las palabras justas, algo que dudo mucho que sea capaz de hacer este otro manchego, mucho más locuaz y dicharachero.

Tendrán razón los que dicen que no hay que tomarse las leyes muy en serio; a la vista está, que quienes llevan los distintos timones de la cosa pública se muestran bastante frívolos en lo que debería ser un escrupuloso y ejemplarizante respeto al texto y espíritu de las leyes.

Lo que sucede en España con las instituciones, muestra una falta total de visión y rigor por parte de algunos políticos.La situación en que se encuentra el Consejo general del Poder Judicial, congelado desde hace dos años, es del todo imperdonable.



La falta de renovación de estos puntos tan sensibles del Estado de derecho, debilitan su funcionamiento, sus órganos de decisión y por último la calidad de la decisiones que allí se toman, generando una gran desconfianza e inseguridad en los ciudadanos.

La reforma de la Justicia es un tema pendiente, los diferentes cambios de gobierno no han obrado significativas reformas, y en ocasiones, parece que los jueces estén por encima del bien y del mal, incluso por encima de la justicia. Sus comportamientos agravan en muchos casos, los ya menguados recursos de que se dispone para impartir justicia.

En el tribunal Constitucional, se han vivido episodios lamentables en los últimos meses. La clara división de sus miembros, que con declaraciones y actuaciones más que polémicas, ha generado el descrédito de esta institución y la ha sumido en una profunda crisis.

Una vez más, la falta de acuerdo y el obstruccionismo de la derecha más cerril, ha generado una crisis institucional de repercusiones todavía imprevisibles.En la legislatura que se inicia, seríadeseable, que se impusiera el sentido común, el rigor y la seriedad para poder abordar todas las renovaciones de cargos institucionales con sentido de Estado, ese Estado al que tan a menudo invoca o estruja la derecha dependiendo de si lo controla o lo quiere controlar como algo própio, y que nunca su control, debe escapar de sus manos.


















1 comentario:

Caliqueño dijo...

Muy de acuerdo contigo, Despertaferro. Oye, hemos escrito un libro sobre la Memoria Histórica (Trotta). ¿Tú crees que Lobuznares estaría intresado en presentarlo? Desde la Mancha te saluda el que comió con vosotros en el Parellada. En todo caso iré a Pineda a ver al Gordo para proponerle un libro sobre Derechos laborales y glablización? Choca esos cinco, A.B.